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domingo, 27 de noviembre de 2016

Los sabios ciegos y el elefante

La parábola hindú de los sabios ciegos tratando de describir a un elefante basándose en sus parciales percepciones ha sido utilizada en innumerables ocasiones para evidenciar las limitaciones del conocimiento individual y la necesidad de gestionarlo de manera conjunta e institucionalizada si realmente queremos alcanzar una mejor aproximación a la realidad. No existe mayor peligro de distorsión de un determinado escenario que apreciarlo únicamente desde una perspectiva particular y emitir un juicio absoluto a partir de dicha observación.


Yalal ad-Din Muhammad Rumi, poeta persa y maestro sufí del siglo XIII, decía que la observación del mar era una cosa y la de su ondulante espuma en la orilla era otra muy diferente. Se trata de visiones íntimamente relacionadas, parecidas hasta afines, pero siempre distintas entre sí. Cuando intentamos acercarnos a la realidad, solemos realizar observaciones inmediatas y casi siempre parciales, muchas veces inducidas por la volatilidad de los contextos, tal como cuando miramos el incesante vaivén de la espuma del mar en la cercana orilla. Pero en realidad, lo que tenemos en frente, tan aparentemente fácil de comprender suelen ser sólo las consecuencias de los acontecimientos, no las causas de los mismos. Estos orígenes son mucho más lejanos y profundos como aquellos que motivan el surgimiento y desarrollo de las mareas. Por ello, con justa razón, Rumi afirmaba que en nuestras observaciones tan solo “somos como botes flotando juntos”.

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